Para la actriz Jane Seymour, el envejecimiento no es una batalla que hay que librar, sino un viaje que hay que emprender. A sus 75 años, el veterano artista mantiene una presencia vibrante que muchos atribuyen a un enfoque disciplinado y holístico del bienestar.
Su filosofía se forjó en un momento de crisis. Después de sobrevivir a una experiencia cercana a la muerte causada por un shock anafiláctico cuando tenía 40 años, Seymour experimentó un cambio fundamental de perspectiva. Comenzó a ver su cuerpo no como un elemento permanente, sino como un “vehículo” : una máquina que requiere combustible de alta calidad y un mantenimiento constante para funcionar de manera efectiva.
En lugar de perseguir la estética fugaz de la juventud, Seymour se centra en optimizar su etapa actual de la vida a través de cuatro principios fundamentales.
1. Una mentalidad resiliente
Seymour sostiene que la fortaleza psicológica es la base de la salud física. Su enfoque ante la adversidad tiene sus raíces en el optimismo y la perseverancia, un rasgo tan central de su carácter que incluso ha inspirado la música de su socio, John Zambetti.
En el contexto de la longevidad, esta actitud de “nunca te rindas” es más que un simple rasgo de personalidad; es un amortiguador psicológico contra los factores estresantes del envejecimiento. Al elegir ver el lado positivo, mantiene un estado mental que favorece el bienestar general.
2. Movimiento consciente y funcional
A medida que el cuerpo envejece, la naturaleza de la actividad física debe evolucionar desde una intensidad de alto impacto hasta un mantenimiento intencional basado en la fuerza. El régimen de acondicionamiento físico de Seymour se basa en tres pilares específicos:
- Escuchando el cuerpo: Evita el esfuerzo excesivo, priorizando el movimiento que le parezca adecuado a su estado físico actual.
- Priorizar la fuerza: Hace hincapié en los ejercicios con pesas para combatir la pérdida natural de masa muscular que se produce con la edad.
- Consistencia y movilidad: Su rutina generalmente incluye tres sesiones por semana, comenzando con la movilización de la columna (como estiramientos “gato-vaca”) seguida de fortalecimiento del núcleo, los brazos y las piernas.
Ya sea que utilice equipo especializado como un reformer o realice ejercicios de peso corporal como flexiones contra una isla de cocina mientras viaja, su objetivo sigue siendo el mismo: mantener la fuerza funcional.
3. La salud de la piel como confianza en uno mismo
Para Seymour, el cuidado de la piel se trata menos de enmascarar la edad y más de mantener una sensación de presencia. Ella ve la piel sana como un componente de la confianza en uno mismo y señala que sentirse bien con la piel cambia la forma en que uno interactúa con el mundo.
Curiosamente, mantiene una distinción entre cuidado corporal y envejecimiento facial:
– Cuidado corporal: Utiliza tratamientos consistentes para mantener la textura y suavidad de la piel.
– Envejecimiento facial: Se niega a “perseguir las arrugas”. En cambio, considera las líneas de expresión (las marcas dejadas por la risa o la emoción) como una parte natural de su conjunto de herramientas expresivas como actriz.
4. Propósito a través del servicio
Quizás el elemento más vital de la longevidad de Seymour sea su compromiso con la realización mental y emocional a través del altruismo. A través de su Open Hearts Foundation y simples actos de bondad hacia los vecinos, encuentra significado en ayudar a los demás.
Este enfoque en el servicio proporciona un sentido de propósito que trasciende el yo. Al escuchar a los demás y ofrecer apoyo, combate el aislamiento que a veces puede acompañar a la vejez, asegurando que sus días sean “llenos y enriquecedores”.
El enfoque de Jane Seymour sugiere que la longevidad no se logra mediante un único hábito “milagroso”, sino mediante una integración equilibrada del mantenimiento físico, la resiliencia mental y una conexión con la comunidad en general.
En resumen, Seymour define una vida exitosa no por la ausencia de envejecimiento, sino por la calidad de la salud, la fuerza del carácter y el impacto que se produce en los demás.
