Додому Últimas noticias y artículos La tríada: Navegando por las complejidades de las amistades entre adolescentes entre...

La tríada: Navegando por las complejidades de las amistades entre adolescentes entre tres personas

Las amistades entre adolescentes rara vez son sencillas, pero los grupos de tres presentan un conjunto único de desafíos. Si bien la cultura pop a menudo romantiza los tríos (pensemos en Harry, Ron y Hermione), la dinámica de la vida real puede estar plagada de exclusión y alianzas cambiantes. Los expertos dicen que la clave para gestionar estas relaciones radica en comprender en qué se diferencian de los vínculos uno a uno y en establecer expectativas realistas.

La ilusión del equilibrio

El atractivo de un grupo de amigos de tres personas es claro: es lo suficientemente pequeño para tener intimidad pero lo suficientemente grande como para evitar situaciones incómodas. Sin embargo, esta estructura crea inherentemente desequilibrios. Como explica la investigadora de relaciones Mariana Bockarova de la Universidad de Toronto, la incorporación de una tercera persona introduce capas de complejidad. En lugar de una única relación, ahora hay múltiples: conexiones individuales con cada amigo, la dinámica del grupo en su conjunto, y el vínculo tácito entre los otros dos.

Esta última relación es especialmente significativa. La posibilidad de que dos amigos se unan a través de actividades compartidas o luchas personales (y lo documenten en las redes sociales) puede fácilmente dejar al tercero sintiéndose excluido. Esto desencadena la comparación social, una tendencia humana natural que amplifica los sentimientos de aislamiento.

La reciprocidad y las reglas tácitas

Nuestra comprensión de las amistades tiene sus raíces en la reciprocidad: el toma y daca que define una conexión saludable. En pareja, medir este equilibrio es sencillo. Pero con tres, la cosa se vuelve mucho más ambigua. Como señala la columnista de consejos sobre amistad Nina Badzin: “No se puede imponer la misma cercanía entre todos”. Inevitablemente, dos amigos pasarán más tiempo juntos, se enviarán mensajes de texto con más frecuencia o simplemente tendrán más en común, y eso es normal. El desafío consiste en aceptar esta realidad, en lugar de tratarla como una traición.

Comunicar necesidades, gestionar expectativas

La forma más eficaz de navegar estas dinámicas es a través de una comunicación abierta. Los adolescentes que se sienten excluidos deben expresar sus preocupaciones de manera no acusatoria, dejando claras sus necesidades sin culpar a sus amigos. Bockarova llama a esto “reparación relacional”. Si el grupo responde a la defensiva, puede que sea el momento de recalibrar las expectativas o incluso distanciarse de la amistad.

Cómo pueden ayudar los padres

Los padres desempeñan un papel crucial para ayudar a los adolescentes a comprender estas complejidades. Primero, normalice los sentimientos de exclusión: está bien si los amigos a veces disfrutan del tiempo a solas. En segundo lugar, ayude a los adolescentes a identificar la causa fundamental de cualquier ruptura percibida. ¿Los otros dos amigos comparten un pasatiempo? ¿Pasando por una dificultad similar? ¿O simplemente separarse?

Finalmente, enfatice que navegar estas dinámicas desarrolla valiosas habilidades para la resolución de problemas. Un trío sano requiere madurez y aceptación de que no siempre todo se hará en grupo. Aprender a gestionar estas expectativas es una habilidad que será de gran utilidad para los adolescentes durante toda su vida.

“Un trío puede trabajar con madurez y con la aceptación de que no siempre es necesario hacerlo todo como grupo”. – Nina Badzin

Exit mobile version