Esta sopa de 30 minutos ofrece una comida satisfactoria, cálida y nutritiva, ideal para una cena rápida entre semana. Desarrollado en la cocina de prueba de Better Home and Garden, equilibra la intensidad con la ligereza, evitando la sensación de lentitud que puede surgir con sopas más espesas. La receta incluye frijoles blancos, tomates y col rizada en un caldo diseñado para brindar el máximo sabor sin un peso excesivo.
La clave para un sabor rápido: sofrito y pasta de tomate
La sopa comienza con un soffritto, una base de cebolla, zanahoria y apio cocidos a fuego lento. Esta técnica es fundamental porque extrae el dulzor natural de las verduras, formando una base rica para el caldo. Luego se saltea brevemente la pasta de tomate para concentrar su sabor antes de agregar tomates cortados en cubitos asados al fuego. En las pruebas se eligieron tomates cortados en cubitos en lugar de tomates triturados porque mantienen la claridad del caldo y al mismo tiempo proporcionan un sabor ahumado y brillante sin abrumar a los demás ingredientes.
Colocar los frijoles en capas para darle textura
Los frijoles blancos se incorporan en dos etapas. Una lata de frijoles sin escurrir se agrega temprano para espesar el caldo de forma natural, agregando una cremosidad sutil sin necesidad de lácteos. Se agrega una segunda lata escurrida cerca del final para mantener los frijoles distintos y mantecosos, evitando una textura blanda. Los frijoles mantecosos (también conocidos como frijoles de lima) son la mejor opción para esta receta si están disponibles, ya que son más suaves y cremosos que los cannellini o los grandes frijoles del norte. Sin embargo, las tres variedades funcionan bien.
Esta sopa proporciona una forma sencilla y rápida de disfrutar de una comida sana y sabrosa. El enfoque de frijoles en capas garantiza un caldo cremoso y bocados satisfactorios, lo que lo convierte en una excelente opción para las noches ocupadas.
