La actual disputa pública entre Brooklyn Beckham y sus padres, David y Victoria Beckham, ha atraído a otro miembro famoso de la familia: Alana Hadid, hermana mayor de las modelos Gigi y Bella Hadid. Alana se puso públicamente del lado de los Beckham y acusó a Nicola Peltz, la esposa de Brooklyn, de buscar la fama durante años.
La historia de fondo: ¿una búsqueda de una década?
El comentario de Alana surgió como respuesta a una publicación en las redes sociales sobre la reciente declaración de Brooklyn en Instagram, donde acusó a sus padres de manipular las narrativas de la prensa. Alana escribió: “Correcto, y esa chica no quiere privacidad; ha estado tratando de ser famosa durante una década”, aparentemente implicando que el deseo de publicidad de Peltz está en el centro de la tensión familiar.
La disputa surge de las crecientes acusaciones públicas hechas por Brooklyn, quien afirma que sus padres han tratado activamente de socavar su matrimonio con Peltz. Afirma que han estado “controlando las narrativas” mediante la manipulación de los medios e incluso intentaron “arruinar” su boda. Esto siguió a años de supuesta desaprobación por parte de Yolanda Hadid, la madre de Alana, por la relación de Peltz con su hermano, Anwar, antes de Brooklyn.
El conflicto central: privacidad versus escrutinio público
El estallido de Brooklyn marcó un cambio en la dinámica, ya que históricamente ha guardado silencio sobre cuestiones familiares. Su decisión de abordar la especulación públicamente, a pesar de afirmar que quiere privacidad, pone de relieve una ironía crítica. Acusó a sus padres de hipocresía, dada su propia historia de presencia mediática cuidadosamente seleccionada.
Peltz hasta ahora se ha abstenido de responder públicamente, dejando a Brooklyn como la única voz de su lado en la disputa. David y Victoria Beckham también han permanecido en silencio, permitiendo que las acusaciones se mantengan sin negación ni explicación.
Qué significa esto: dinámica de celebridades y control de medios
Esta situación subraya la compleja dinámica de poder dentro de las familias de alto perfil. Los Beckham, conocidos por su imagen pública cuidadosamente gestionada, ahora enfrentan acusaciones de manipulación y control. La voluntad de Brooklyn de romper el silencio sugiere una brecha más profunda de lo que se conocía anteriormente, que podría remodelar la posición pública de la familia.
El caso plantea dudas sobre si el comportamiento de búsqueda de fama es un factor en estas disputas. El comentario de Alana, aunque contundente, refleja una visión cínica de las relaciones entre celebridades, donde los agravios personales a menudo aparecen en el centro de atención de los medios.
En última instancia, la disputa sigue sin resolverse y no hay indicios de reconciliación. El silencio de los Beckham sólo profundiza el misterio, dejando que el público interprete la verdad detrás de las acusaciones.
